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A veces me desorientas.


Me haces sentir flecha directa a tu alma, atravesando tus huesos e instalándome en lo más profundo de tu ser para habitar siempre en ti y recrearme en tu interior. Pero otras veces me haces chocar contra el muro de tu mirada vidriosa e inexpresiva y siento que rompes mi cuerpo de flecha con una granada de mano saltando por los aires desde dentro.


Soy una gata a la que tiras al vacío de un abismo, sin importarte la altura desde la que caigo. Dejas que mis órganos revienten sin sentir pena alguna para de repente recogerme con ternura y curar mis heridas con la sal de las rocas por las que me rajé.



“ Lo que te enfermo, te sana y da salud” dijo el ciego a Lázaro



Y así seguiremos, convirtiendo nuestra existencia en un vodevil de puertas paralelas por las que nos gusta cruzar en perpendicular, para coincidir solo en un nexo, para acercarnos cuando partimos en destinos confrontados.



Tiendo mis manos hacia ti, porque se que te gusta ver mi yo más rebelde esforzándose por llegarte, extiendes las tuyas para recogerme. Tocando la punta de nuestros dedos, sintiendo que ya estamos ahí, las vuelves a apartar.


 

Y aun así… te sigo siguiendo

 

3 comentarios:

David dijo...

Me sorprende lo bien que escribes... me siento inculto..... quien sabe alomejor lo soy jaja

Daniel dijo...

Hoy por la tarde leí esta entrada y hoy por la noche no se por casualidad o destino encuentro este vídeo.
http://www.youtube.com/watch?v=rng27ZDC3uk

Ami dijo...

@David, me gusta verte por aqui, no me creo mucho lo de la escritura, conozco mis defectos, pero si me alegro de que te guste. Todo el que escribe es porque quiere transmitir algo, asi que es un honor tener tu comentario.

@Dani, es gracioso, me gusta ponerle musica a determinadas entradas y a esta le di vueltas y ninguna me acabo de convencer.
No me gusta adular, ni lanzar cumplidos vacios, ni decir obviedades.
Es una cancion preciosa.